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Calma en Ecuador

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»Lenín Moreno seguirá con el legado de Rafael Correa, pero no debe pasar por alto el casi 50% de oposición.

Tremendo desafío el que viene para Ecuador y en particular para Lenín Moreno si, como se espera, se confirman los resultados que lo acreditan como el presidente electo del país en remplazo del polémico Rafael Correa, cuyos más de diez años en el poder pasarán a la historia por poderosas razones.
•Entre ellas, haber logrado estabilidad política e institucional luego de tiempos sombríos en los que los mandatarios de la vecina república no duraban un suspiro. Así mismo, por haberla modernizado y puesto al día en infraestructura, por sacar a millones de ecuatorianos de la pobreza y por haber logrado llevar adelante un proyecto progresista de izquierdas que se sintonizó con la ola en varios Estados de América Latina, pero que por esas cosas de la política no cayó en los excesos de otros fenómenos, como el venezolano. Aunque no le faltaron tentaciones.
Pero el país que recibirá su exvicepresidente no es el mismo. La época de las vacas gordas se esfumó con el desplome de los precios del petróleo, y Ecuador sale de este proceso electoral absolutamente polarizado, tanto que su rival, el banquero Guillermo Lasso, aún no reconoce su derrota, ha llamado a sus seguidores a la movilización por los resultados “ilegítimos” y anunció que los impugnará.
DERECHISTA NO RECONOCE
LA DERROTA
•Guillermo Lasso aún no reconoce su derrota; una peligrosa actitud que podría inflamar el país.
Es una peligrosa actitud que podría inflamar el país y se basa en lo apretado del escrutinio, en el que, contabilizado el 99,29 por ciento, lideraba Moreno con 51,16, contra 48,84 por ciento de Lasso. Unos 300.000 votos de diferencia. Precisamente, en atención a considerar que los comicios cumplieron con los estándares de transparencia y legalidad, varios gobiernos ya reconocieron a Moreno como presidente electo.
Y decimos que el desafío es mayúsculo porque, por una parte, Moreno se siente obligado a seguir con el legado de Correa, pero, por otra, tiene, obligatoriamente, que tender puentes hacia la oposición, en el entendimiento de que casi la mitad de los ecuatorianos no están de acuerdo con su ascenso y deseaban un timonazo en la conducción de la República.
•Ahí está el ejemplo venezolano, en el que de tanto desconocer a la oposición se terminó en un país fracturado donde las divisiones se iniciaron en el núcleo familiar y acabaron en un bloqueo político e institucional que tiene a la nación paralizada y sin cómo enfrentar la debacle a la que la ha llevado su propio gobierno. Por eso se impone el diálogo.
LA SOMBRA DE CORREA
En ese orden de ideas, Moreno tendrá que luchar con la sombra de Correa, contra el creciente desempleo, la inflación y el desbordado gasto público, así como volver a incluir a la clase media en los planes de desarrollo. Además, retornar a la senda del respeto por la libertad de prensa y de expresión, asunto que tuvo en los periodos de Correa oscuros episodios.
•Ecuador sabe bien a dónde lo llevaron esas épocas de inestabilidad institucional y también debe reconocer, más allá de otras consideraciones, los logros de la era Correa.
Por lo mismo, se entiende que Lasso quiera agotar todos los recursos legales para defender su posición, pero también es necesario que tenga la sensatez y el buen juicio suficientes para no conducir al país al límite de una situación en la que nadie va a ganar. (www.eltiempo.com)

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