La Prensa US BANNER HEADER 1020X150 PX (COMPUTER SHACK)-01.jpg

“POSICIÓN DE LA PRIMERA ALCALDESA AFROAMERICANA DE CHICAGO LORI LIGHTFOOT PROMETE INTEGRIDAD Y TRANSPARENCIA”

Lightfoot Hizo historia el pasado lunes al asumir como la primera alcaldesa afroamericana y lesbiana de Chicago, quien tras la campaña que la llevó al cargo con una mayoría abrumadora prometió implantar un “nuevo nivel de integridad” en el gobierno de la ciudad.

“Durante años se dijo que Chicago no estaba lista para una reforma. Bueno, prepárense porque la reforma ha llegado”, dijo la exfiscal y abogada corporativa de 56 años, en su discurso de toma de posesión.

“Hice campaña por el cambio, ustedes votaron por el cambio y ahora quiero implantar ese cambio”, dijo Lightfoot, quien anunció como sus principios de guía la seguridad, la educación, la estabilidad e integridad.

“Sé que poner al gobierno de Chicago y la integridad en una misma frase es un poco extraño, pero las cosas van a cambiar”, aseguró.

La abogada prestó juramento ante la jueza Susan E. Cox, una amiga desde sus tiempos en la fiscalía federal del Distrito Norte de Illinois.

En la ceremonia fue utilizada una biblia que Lightfoot recibió de regalo en 1980 cuando se graduó en la escuela secundaria de Masillon, la pequeña ciudad industrial de Ohio donde nació.

A su lado estuvieron su esposa, Amy Eshleman, con la que se casó en 2013 cuando Illinois legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, y Vivian, la hija adoptiva de ambas, de 11 años de edad.

Sobre lo que significa marcar la diferencia, Lightfoot sigue los pasos del fallecido Harold Washington, quien asumió hace 36 años como el primer alcalde afroamericano de Chicago (1983-1987), y de Jane Byrne, la primera mujer al frente de los destinos de esta ciudad de casi 3 millones de habitantes (1979-1983).

Los mayores problemas que enfrentará la nueva alcaldesa son las altas tasas de criminalidad, la brutalidad policial, la corrupción endémica y un déficit en las finanzas.

Lightfoot prometió en su discurso desarrollar una nueva estrategia proactiva para combatir el crimen en los vecindarios más conflictivos de la ciudad, y crear una nueva Oficina de Seguridad Pública.

Dijo que el director de esta oficina tendrá el rango de vicealcalde y la misión de coordinar una estrategia unificada de prevención de la violencia.

Quien asuma este cargo tendrá el apoyo no solamente de la policía, sino además de todo el gobierno municipal, organizaciones sin fines de lucro, empresarios y grupos religiosos.

“La gente no puede vivir en vecindarios que se parecen a zonas de guerra. Basta de tiroteos. Basta de violencia”, expresó sobre la violencia pandillera, la que más víctimas cobra en la ciudad.

“Nada de lo que nos espera será fácil, pero trabajaremos duro con transparencia, integridad y determinación para hacer que el gobierno funcione de manera más eficiente”, afirmó Lightfoot.

En la primera fila del Wintrust Arena, un estadio cubierto con capacidad para 8.000 personas sentadas, estuvieron Emanuel y su esposa, Amy Rule.

La parte artística de la ceremonia, que duró dos horas, estuvo a cargo del actor Miguel Cervantes, quien interpreta a Alexander Hamilton en la producción de Chicago del aclamado musical “Hamilton”, del dramaturgo, productor y actor de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda.

También actuaron en la ceremonia la Chicago Sinfonietta y el Coro Gay de Chicago.

Además de Lightfoot, este lunes asumieron Ana Valencia, como secretaria municipal; Melissa Conyears-Ervin, al frente de la tesorería, y 12 concejales nuevos en el Concejo Municipal de Chicago, de 50 miembros.

Precisamente, una de las primeras medidas anunciadas por la alcaldesa es una orden ejecutiva que pondrá fin a la llamada “prerrogativa” de los concejales, una tradición que supuestamente fomenta la corrupción al dar a los funcionarios el control total sobre los permisos y licencias en sus distritos.

Con la excepción de un año en que trabajó en la secretaría de la Corte Suprema de Michigan, en Detroit, Lightfoot siempre ha vivido en Chicago desde 1986.

Estudió en la Universidad de Michigan y obtuvo el título de abogada con becas en la Universidad de Chicago, lo que le permitió iniciar una carrera que la conduciría a la fiscalía federal.