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Tradiciones, costumbres y creencias que se unen para cerrar el año

Comenzamos a vivir los dos últimos meses del año con la magia, el atractivo y el encanto de tradiciones, costumbres y creencias milenarias que se entremezclan entre sí para hacernos sentir que el espíritu se mece suavemente entre la emoción, la alegría y la nostalgia.
Halloween, Día de los Muertos, Día de Acción de Gracias, la temporada navideña con sus Posadas, Nochebuena, Navidad y la celebración de Fin de Año, nos ponen a reflexionar sobre un ‘músculo’ que solemos desarrollar poco los diez meses restantes de cada año: nuestro mundo interior, el alma o el espíritu, como usted mejor prefiera.
Estas costumbres milenarias, que hemos ido heredando de nuestros padres, abuelos y antepasados, son todas diferentes pero, a su vez, tienen un punto común: la reflexión y el agradecimiento, dos temas en los que debemos trabajar a diario para poder ser mejores personas y transferir ese sentimiento a las nuevas generaciones.
Comenzamos la próxima semana con las celebraciones de Halloween y del Día de los Muertos, una antiquísima tradición europea la primera y una milenaria tradición pre hispánica la segunda, que tienen una misma base: el recuerdo de los difuntos.
Halloween, también conocido como Noche de Brujas, es una celebración moderna resultado del sincretismo originado por la cristianización de las fiestas del fin de verano de origen celta. Sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos. Se trata en gran parte de un festejo secular, aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la Gran hambruna irlandesa. El día se asocia con los colores naranja, negro y morado y está fuertemente ligado a símbolos como jack-o’-lantern.
En cambio el Día de los Muertos es una celebración tradicional de origen mesoamericano que honra a los difuntos. Los orígenes de la celebración en México son anteriores a la llegada de los españoles y hay registro de celebraciones que se remontan a los mexica, los mayas, purépechas y totonacas. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina. Es tan importante esta tradición que en el 2008 la Unesco declaró a la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México.
En medio de ambas celebraciones, que están muy arraigadas en la población, se puede mencionar también el Día de Todos los Santos que es una solemnidad cristiana que tiene lugar el 1º de noviembre para las iglesias católicas de rito latino y el primer domingo de Pentecostés en la Iglesia ortodoxa y las católicas de rito bizantino. A su vez las iglesias católicas de rito latino cumplen el 2 de noviembre con la conmemoración a los Fieles Difuntos, generalmente llamada Día de los Muertos o Día de los Difuntos o hasta el Día de las ánimas. Esta es una celebración que se realiza el 2 de noviembre como complemento al Día de Todos los Santos, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal. Se acostumbra en muchos países ir este día al cementerio a rezar a sus seres queridos y dejarles velas y flores.
La celebración de una fiesta dedicada a los difuntos persigue en la mayoría de culturas del mundo con el objetivo de apaciguar a los muertos más recientes que vagan aún por la tierra sin encontrar el lugar de reposo. Por eso la mayoría de los pueblos del mundo han honrado desde siempre a sus antepasados, algunos con veneración y respeto, otros con miedo, pero siempre ha estado presente en la humanidad un espacio de tiempo dedicado especialmente a los que ya no están con nosotros.
De esta manera iniciamos los últimos dos meses del año: con el recuerdo a los antepasados y renovando la esperanza de una vida más espiritual y mas altruista para todos.