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Este domingo comienza el horario de invierno

»El domingo se atrasa la hora y se pone fin al horario
de verano

El próximo domingo 5 de Noviembre se registra el cambio de hora para el invierno, los relojes se deberán de atrasar una hora, a las 3 de la madrugada serán las 2, dando por culminado así el horario de verano.
El horario de verano (o tiempo de ahorro de luz), es el horario que sigue la convención por la cual se adelantan los relojes para usar más la luz diurna. Normalmente los relojes se adelantan una hora a principios de la primavera, y se retrasan de nuevo en otoño.
Muchas culturas antiguas alargaban las horas diurnas en verano. El horario de verano moderno fue propuesto por primera vez por Benjamin Franklin y posteriormente, en 1907, por William Willett. Se empleó ampliamente por primera vez en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, para ahorrar carbón. A pesar de las controversias, muchos países lo vienen empleando desde entonces.
El añadir tiempo de luz diurna a las tardes beneficia al comercio, a la práctica deportiva y otras actividades a las que favorece la presencia de luz tras la jornada laboral, pero puede ocasionar problemas a la agricultura y a otras ocupaciones que dependen del tiempo de exposición a la luz solar. El incremento vespertino de luz puede ayudar a disminuir los accidentes de tráfico, pero sus efectos sobre la salud y la incidencia del crimen están menos claros. Se dice que mediante el horario de verano se ahorra energía eléctrica al reducirse la necesidad de iluminación artificial, pero las evidencias que lo apoyan son débiles, dado que el horario de verano puede estimular la aparición de picos de demanda, lo que incrementa los costes.
Por otra parte, los cambios de horario dificultan la percepción del tiempo y pueden causar problemas de sueño a las personas, así como trastocar reuniones, viajes, facturación de equipaje, el mantenimiento de registros, dispositivos médicos y el uso de maquinaria pesada. Muchos sistemas dirigidos por computadoras son capaces de ajustar sus relojes automáticamente, pero se llegan a producir errores, sobre todo cuando las reglas del horario de verano cambian.
Con este cambio de horario muchos se preguntan si realmente es necesario realizarlo o si es beneficioso para la salud.
Benjamin Franklin habría sido la primera persona en sugerir el ahorro de luz diurna, mientras se encontraba en Francia escribió que había sido despertado varias veces a las 6 de la mañana y se había dado cuenta de que el sol resplandecía antes de lo acostumbrado. Franklin se dio cuenta de la cantidad de aceite que se podría ahorrar durante la noche si la gente se despertaba antes para hacer sus tareas.
Alemania fue el primer país en donde se aprobó el cambio de hora para reducir la iluminación artificial y así ahorrar carbón que podría utilizarse en la guerra.
En Estados Unidos una ley federal dio inicio y fin al horario de verano en 1918, para aquellos estados que eligieron respetarlo. Fue durante la segunda guerra mundial que Estados Unidos obligó a todos los estados a establecer el horario de verano para el ahorro de energía como una manera de guardar recursos para el conflicto bélico. En 2005 se promulgó la ley de política energética, que obligaba a extender el horario de verano a partir de 2007.
La pregunta es si realmente el horario de verano ayuda o no a ahorrar energía. Según varios estudios el cambio de hora no ayuda en el ahorro, sino que por el contrario produciría pérdidas.
Los investigadores dijeron que con el horario de verano se ahorraba energía durante la noche, pero en las mañanas se gastaba durante las horas de oscuridad previas al amanecer.
Pero en otros estudios si se ha detectado un ahorro energético, por ejemplo en 2011 se había ahorrado 1,3 teravatios de electricidad, lo que supondría un ahorro anual de un 0,03 por ciento.
Pero aunque esta cifra podría parecer insignificante, la misma podría representar importantes ahorros debido a la utilización total de energía en el país y como se describe en algunos informes, algunas regiones obtendrían mayores ahorros que otras. Los números, al estar sujetos a la variabilidad estadística, no deberían de tomarse como hechos concretos, según explican algunos informes.
Sólo una minoría de la población mundial emplea el horario de verano, pues Asia y África en general no lo hacen.