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Alejandro y César Ortigoza: hermanos en busca de inmigrantes en el desierto

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Los hermanos Alejandro y César Ortigoza habían sido voluntarios en grupos de búsqueda de migrantes perdidos al cruzar la frontera pero al final del verano de 2015, las llamadas de familiares que buscaban a sus seres queridos se multiplicaron y decidieron lanzarse por su cuenta.

“En una semana recibimos como diez llamadas de familias que buscaban a sus seres queridos extraviados al cruzar la frontera y cuando nos preparábamos para salir en búsqueda, en los siguientes días recibimos quizás otras diez peticiones”, entonces decidieron formar su propio grupo de búsqueda y rescate.

La mayoría de las peticiones de búsqueda provenían de familias en Honduras, El Salvador, Guatemala y México. Buscaban a seres queridos con quienes habían estado en contacto hasta que cruzaron a Estados Unidos, y que luego de ello, se perdió la comunicación.

Inicios y barreras

En octubre de 2015, los hermanos originarios de San Andrés Poyuca, en el sureño estado mexicano de Puebla, decidieron formar un grupo que se llamara ‘Armadillos’.

Empezaron con sus propios ingresos. César trabaja en mantenimiento de edificios y Alejandro en construcción. Usan sus propios ingresos para comprar equipo y, hasta hace poco, para rentar vehículos y poder ir en busca de personas que no conocen pero que anhelan encontrar con vida todavía en el desierto fronterizo.

La mayoría de las veces han encontrado solo cuerpos de las personas que buscaban.

Alejandro dice que cuando esto sucede, llaman a la patrulla fronteriza y sus agentes se encargan de informar al médico forense del condado que se trate.

“Nosotros no tocamos nada, solo permanecemos en el área y le indicamos al forense dónde está. Ellos se encargan del resto”, explicó.

El grupo que al paso del tiempo ha sumado al menos una docena de voluntarios, ha encontrado hasta ahora los restos de unas 24 personas, pero también a unos cuatro inmigrantes aún con vida.

Ambos dicen que el peor problema para los migrantes que cruzan la frontera es que, cuando viajan con guía de coyotes o contrabandistas, los dejen abandonados.

“Como los coyotes no quieren que los agarren [arresten, entonces] dan información falsa sobre ubicaciones o áreas [donde se quedaron los inmigrantes]”, explicó César.

Hace casi un mes, la esposa de un migrante pidió a Armadillos que por favor buscaran a su pareja, que se había extraviado en un sector que le mencionó el coyote. Los rescatistas voluntarios fueron a indagar y, casi al final del día, les dijeron que se trataba de otra ubicación.

“Por haber buscado en el primer lugar, perdimos tiempo importante. El forense dijo que el cuerpo fue localizado apenas entre 45 minutos y una hora después de fallecer”, dijo Alejandro.

En cambio, hay ocasiones en que sin buscar ayuda de coyotes, los migrantes corren con mejor suerte.

Hace unas semanas cuando el grupo regresaba de una búsqueda en el desierto de Arizona, recibió una llamada de auxilio para dar con un joven en los linderos de México, y lo encontraron.

“Era un muchacho de unos 19 o 20 años, muy cansado que prefirió regresar a su lugar de origen en México y pidió ayuda para pagar autobuses”, dijo César. El joven estaba muy débil pero había sobrevivido a una larga caminata de días en el desierto.

Esta semana el grupo tuvo una inusual petición de una joven estadounidense que pidió al grupo que por favor ayudara a localizar a su novio de nacionalidad canadiense extraviado en el desierto de Arizona.

Armadillos planeaba rastrear al canadiense quizás al este de Nogales.

De acuerdo con ambos hermanos inmigrantes, ahora que la organización Ángeles de la Frontera donó a Armadillos un vehículo adecuado para sus búsquedas en el desierto, su labor humanitaria podría tomar un mejor giro. Por lo pronto ya no tendrán que invertir parte de sus salarios en las búsquedas.

Cuando La Opinión preguntó por qué los hermanos dan su tiempo, su esfuerzo y sus recursos en buscar a personas perdidas en el desierto fronterizo, para ambos fue una respuesta natural decir que “son personas extraviadas de la comunidad, somos la misma comunidad”.

En el marco del Mes de la Herencia Hispana, Alejandro agregó que el grupo -independiente y autónomo- pretende ser muestra de solidaridad la comunidad.

Armadillos hace un trabajo desinteresado que otros no hacen en el desierto, movido por la empatía y los valores hispanos de solidaridad y de hacer el bien al otro.