Inicio México AMLO envía más militares para combatir narcos en Zacatecas

AMLO envía más militares para combatir narcos en Zacatecas

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Mientras el gobernador, recién llegado al poder, David Monreal, presumía orgulloso la instalación este martes de un complejo de la Guardia Nacional en un municipio del norte de Zacatecas, a una hora en coche de ahí la policía municipal de Fresnillo batallaba para descolgar a ocho cadáveres de un puente. El Estado se ha convertido en el nuevo epicentro de la violencia del narco, pues aunque haya otras entidades que se peleen el primer puesto de sangre con más o menos muertos por habitante, es en Zacatecas donde el narco se ha atrevido a exhibir el terror como en los peores años de la guerra contra los señores de la droga. Un Estado tomado por el narco y sus luchas intestinas que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha visitado este miércoles para tratar de recomponer el orden en un rincón del centro del país fuera de control. «Teníamos que estar aquí en esta circunstancia que se está padeciendo de inseguridad y de violencia», ha declarado López Obrador.

Con la urgencia de un Estado en llamas desde hace meses, el presidente y un equipo de Gobierno formado por los titulares de las principales secretarías se han reunido en la capital este miércoles por la tarde para hacer un análisis de la crisis que atraviesa Zacatecas. La crisis de seguridad que atraviesa Zacatecas ha provocado que las tragedias se acumulen. Todavía no se habían logrado identificar a los 10 colgados de otro puente al sureste de Zacatecas el jueves, en Ciudad Cuauhtémoc, cuando los institutos forenses recibían a ocho más este martes. El presidente ha prometido crear 14.000 puestos de trabajo para ellos.

«Vamos a seguir apoyando con todos los programas de bienestar, vamos a seguir atendiendo a los jóvenes que eso es muy importante, porque no se debe enfrentar la violencia con la violencia, hay que enfrentar la violencia haciendo el bien, atendiendo las causas, esto no se hacía», ha insistido el presidente. Monreal, hermano del jefe de la bancada de Morena en el Senado, ha reconocido la incapacidad del Estado para poner fin a la violencia y ha aplaudido la llegada del presidente para ayudar a su Gobierno. «Gracias por venir a Zacatecas a darle esperanza», ha comentado el gobernador durante su intervención en la reunión con el Gabinete. « Enfrentamos una emergencia social, le acompaña la crisis económica, finanzas ahogadas, la inseguridad, por eso quiero reconocer de manera sincera que estemos llevando a cabo esta reunión», ha señalado Monreal, además de reconocer la ayuda de la política social del presidente para el Estado.

Tras la aparición de los 10 colgados el jueves y bolsas con restos humanos el viernes, el gobernador decidió destituir al responsable de la Secretaría de Seguridad estatal, Arturo López Bazán, que venía de la anterior Administración y llevaba poco más de un año en el cargo. El nuevo secretario de Seguridad Pública, Adolfo Marín, sirvió durante 45 años en el Ejército y en la Fuerza Aérea, un perfil de mano dura contra el narco para una entidad gobernada de facto por las organizaciones criminales. La cotidianeidad del terror del narco ha sacudido a un Estado que no figuraba entre las localidades más peligrosas del país, los temidos puntos de frontera para el tráfico de drogas, como Tijuana, Ciudad Juárez o Reynosa. Pero en lo que va de año, Zacatecas, tierra de siembra y de laboratorios clandestinos de drogas sintéticas, y plaza de disputa entre los dos principales cárteles, el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación, se ha convertido en el nuevo rostro del terror y recuerda que aunque la guerra del Gobierno contra el narco se detuviera con la llegada de López Obrador al poder en 2018, la violencia no se ha detenido, solo se ha desplazado.

Zacatecas implica el nuevo gran reto de seguridad para el Gobierno de López Obrador, que ha tratado de evitar el combate frontal al crimen y cuya estrategia se resume en el eslogan «abrazos y no balazos». Zacatecas ha estallado ahora como antes lo hiciera Guanajuato, dos entidades alejadas de los grandes focos de la violencia hace cinco años, y donde ningún plan de Gobierno ha evitado que se siga matando como en una guerra. Y otros, como Fresnillo, que mantiene a sus cuerpos de seguridad, pero que cualquier embate del crimen organizado sacude de balaceras y asesinatos con total impunidad.