Inicio Salud COVID-19 y salud mental

COVID-19 y salud mental

494

■ Visítanos en: www.laprensaus.com ■ Like US Facebook: laprensadechicago ■ Follow US Twitter: @LaPrensaChicago ■

Aunque los efectos del COVID-19 sobre la salud mental son todavía mayormente desconocidos, se ha observado que los niveles de ansiedad, tristeza, miedo y soledad han aumentado a nivel mundial, agravados por las necesarias medidas de distanciamiento social. En algunos casos, el desconocimiento sobre la enfermedad ha generado estigma social hacia personas o lugares.

Asegurar la salud pública y proteger a los refugiados no son dos actividades mutuamente excluyentes, como señaló la doctora Marciana Popescu de la Universidad de Fordham. Sin embargo, desde que empezó la pandemia, 167 países han cerrado total o parcialmente sus fronteras para “protegerse” y al menos 57 países no hacen excepciones para los solicitantes de asilo, entre ellos Estados Unidos. Al evitar su entrada, los migrantes son relegados a países que no pueden mitigar la propagación del coronavirus y el problema de la pandemia se agrava.

Aunque la salud mental de las personas desplazadas a menudo no se considera prioritaria, es común que aumenten los riesgos de daño y autolesión, la violencia y las tendencias suicidas, así como la ansiedad y la depresión, el miedo y los trastornos postraumáticos.

Así, es crucial preparar y apoyar a los proveedores de atención de salud mental, desarrollar redes de atención interdisciplinarias e interculturales, y fomentar la importancia del autocuidado. Más aún, es imprescindible disipar los mitos acerca de la propagación del virus que marginan todavía más a los migrantes y desplazados forzosos.

En Estados Unidos, los requisitos para la prestación de servicios públicos de telesalud por proveedores autorizados fuera de las instalaciones tradicionales también se han adaptado a las nuevas circunstancias. Según Félix Torres, psiquiatra y secretario del NGO CMH, la ley federal permite desde el pasado marzo que cualquier proveedor con licencia médica de un determinado estado pueda prestar atención a pacientes de otros estados. En paralelo, los estados han modificado ciertos requisitos para permitir la expedición rápida de licencias y fomentar, así, la telesalud interestatal.

La nueva normativa también aprueba el consentimiento verbal del paciente, si bien solo las videollamadas son consideradas servicios de teleconsulta. En conjunto, las modificaciones buscan cumplir con el triple objetivo del Instituto para el Mejoramiento de la Atención Médica, para proveer enfoques integrados que mejoren la atención a los pacientes y la salud de la población en general.

En el caso de personas que consumen drogas y alcohol, la vulnerabilidad frente al COVID-19 aumenta por la presencia de factores de riesgo, como las enfermedades hepáticas, cardíacas o renales, la convivencia con VIH/SIDA, así como la probabilidad de infecciones respiratorias en el caso de uso de drogas de inhalación.

35 millones de personas padecen trastornos por consumo de drogas ilícitas y sólo 1 de cada 7 recibe un tratamiento. En cuanto a la prevalencia de los trastornos por consumo de alcohol, se estima que afectan a alrededor del 1,4% de la población mundial.