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“¡Dios ya te liberó!”: así son los fraudulentos rituales

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“¡Dios ya te liberó!”: así son los fraudulentos rituales

La vocecita de la culpa

Antes de los 22 años, Carmen había tenido solamente novios. Nunca se había sentido atraída por una mujer. Cada domingo acudía a la Iglesia. « Y esta relación de amistad empezó a cambiar.

Nunca había sentido algo así por una mujer, pero estaba más confundida porque era mutuo», recordó Carmen. Aunque Carmen se sentía feliz cuando estaban juntas y no podía escapar a esa suerte de magnetismo que une a dos personas que se atraen sin remedio, cada vez que se despedían le invadía una culpa muy amarga. Una vocecita le martilleaba siempre la cabeza recordándole que había pecado y que se estaba alejando de Dios. «Al momento en que nos separábamos empezaba a escuchar esa voz en mi cabeza como de ‘tú no tienes que estar ahí’, ‘ese no es tu lugar’, ‘no tienes por qué estar ahí’. »

La culpa y la vergüenza la reconcomían por dentro, la mortificaban. Vivía cada día un conflicto interno que la atrapaba entre el amor que sentía por su pareja, las expectativas que debía cumplir en su Iglesia, y la angustia de saber que había desobedecido los mandamientos de Cristo. «¿Cómo es que me puedo sentir tan bien con esta persona cuando sé que estoy alejándome de Dios por hacer esto, por estar con ella?», explicó Carmen. Unos seis meses después de empezar la relación, la maestra -que entonces era estudiante universitaria-, se reunió con una buena amiga, también evangelista, que intuyó que Carmen escondía algún secreto.

« Lo que me platicas, lo que tú viviste se llama quebrantamiento espiritual. Un área de tu vida, específicamente el área sexual, fue quebrantada, por lo tanto necesitas ser restaurada. Yo conozco un lugar en el que te pueden ayudar con tu quebrantamiento y te puedo llevar’», recordó la pedagoga. La amiga de Carmen pertenecía a una red de Iglesias evangelistas denominada Asambleas de Dios.

Las personas con Atracción al Mismo Sexo por quebrantamiento sexual debían acudir al Centro Evangelístico Emmanuel, ubicado en la Ciudad de México. « Los pastores tenían como el vínculo. Ella lo que hizo fue decirle a los pastores, pedirle el dato e hizo la cita. » .

Centro Evangelístico Emmanuel

En opinión de esta organización, que forma parte a su vez de un grupo más amplio llamado Exodus Global Alliance, la sociedad «navega a la deriva» al favorecer un estilo de vida que se basa «en la fluidez de los sentimientos sin bases morales», y que pervierte la ley de Dios. En México, Exodus Latinoamérica cuenta con el apoyo de la Iglesia evangélica Asambleas de Dios, que cuenta con más de seis mil centros distribuidos en todo el país, entre los que se encuentra el Centro Evangelístico Emmanuel. En la misma línea, esta denominación cristiana insiste en que «la biblia identifica consistentemente la conducta homosexual como pecado» y que «cualquier tipo de actividad homosexual es contraria a los mandamientos morales que Dios nos ha dado». A Carmen, la Iglesia le quedaba lejos de casa, pero al final decidió ir porque no quería seguir distanciándose de Dios.

«Si aquí me dicen que pueden cambiar esto que estoy sintiendo porque me hace sentir culpable, y me hace sentir que me estoy alejando de Dios, que para mí es muy importante, pues entonces voy», explicó la maestra. La Iglesia se encuentra a unos pasos del Metro San Antonio Abad, ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc, al centro de la Ciudad de México. Carmen entró y vio que era un edificio muy grande, con muchos salones. Aquel hombre desconocido le hizo a Carmen preguntas muy íntimas sobre su relación lésbica.

Aunque se trataba de un servicio de Iglesia gratuito, le comentaron que podía dar aportaciones voluntarias. En el caso de Carmen estas cuotas iban de 100 a 150 pesos por sesión . Tenía la licenciatura en psicología y contaba con una larga experiencia, así que Carmen creyó que estaba en buenas manos. «No solamente trabajaba allí en la Iglesia, sino que efectivamente es psicóloga, tiene su título, tiene su cédula y de entrada fue, ah, puedo confiar en ella porque es profesional y de una de una las universidades más prestigiosas del país.

Las asesorías: «Apresuremos los pasos del varón de Carmen»

En las primeras sesiones, la asesora, como es habitual en los ECOSIG, se dedicó a ahondar en el pasado de Carmen en busca de un trauma. Si querían «curar» el supuesto quebrantamiento sexual era necesario descubrir qué situaciones se habían dado en la infancia de Carmen que habían desencadenado el AMS. «Me hacía preguntas como de… ‘¿qué recuerdas de tu infancia? ¿Algo que hayas vivido como muy fuerte, alguna herida?’, indagando para saber por qué ocurrió eso de que me enamorara de una chica». Tanto la Facultad de Psicología de la UNAM como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito han establecido que, al atender a una persona LGTBI, el terapeuta no debe intentar determinar las causas que provocaron su orientación sexual o identidad de género, ya que no es relevante para la práctica psicológica.

En realidad, Carmen tuvo una infancia feliz. «¿Cómo vas a poder estar con un hombre si solo estás con mujeres?», le decía. Para mitigar esta supuesta incapacidad de interacción con las personas del sexo opuesto, le marcaba tareas. Una de ellas consistía en acercarse a algún chico de la Iglesia para entablar una amistad o bueno, lo que surgiera.

Además de realizar estas actividades, tenía que asistir a los eventos masivos que realizaba Exodus y que costaban unos 700 pesos . Tanto en estos actos como en las asesorías, Carmen vio que asistían menores de edad. « No puedo estar aquí.