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El anciano feminicida

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“El caso del llamado -monstruo de Atizapán- vuelve a poner sobre la mesa la problemática del feminicidio en el Estado de México”

Por Eros Ortega Ramos*

El 18 de mayo del año en curso, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) dio a conocer la detención de un adulto de la tercera edad de nombre Andrés “N”, de 72 años, quien fue acusado de ser feminicida serial en el municipio de Atizapán de Zaragoza. A Andrés “N” se le imputó el delito de feminicidio debido a que se inició una investigación en su contra por su posible participación en el asesinato de Reyna “N” de 34 años, quien desde el 14 de mayo del año en curso había sido reportada como desaparecida. El cuerpo de Reyna “N” fue encontrado desmembrado y con signos de tortura en el sótano ubicado en el domicilio del sospechoso, en la Colonia Lomas de San Miguel, mediante un cateo que fue implementado por personal de la FGJEM en el cual participó la Policía de Investigación y Ministerio Público de la Fiscalía de Feminicidios, así como personal de Bomberos y caninos de la Policía Municipal y elementos de la Coordinación General de Servicios Periciales. La foto del presunto feminicida de avanzada edad se muestra a continuación:

Fuente: https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cae-feminicida-serial-ligado-20-victimas

Asimismo, el personal de la FGJEM encontró en la escena del crimen diferentes restos óseos, así como ropa, bolsas de mano, calzado, maquillaje, casetes de video, credenciales de elector y otros utensilios como libretas que contenían varios nombres de mujeres:

Los restos de la víctima y los restos óseos encontrados enterrados en una de las habitaciones de este domicilio fueron trasladados a las instalaciones de la fiscalía, donde serán sometidos a diversas pruebas periciales con el objetivo de ser identificados. Por estos hechos la FGJEM solicitó a un Juez una orden de aprehensión en contra del probable partícipe, misma que fue cumplimentada, por lo que este individuo fue ingresado al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tlalnepantla, donde se definirá su situación jurídica (ADN40, 18/V/21).

Debido a su edad y a la brutalidad con la cual perpetraba sus asesinatos, los vecinos de la colonia Lomas de San Miguel que lo conocían, ubicada en el mencionado municipio, se mostraron estupefactos al enterarse de la investigación iniciada en contra de Andrés por el delito de feminicidio. Y es que, con la atrocidad dada a conocer por parte de las autoridades estatales, es difícil imaginar que un adulto mayor originario de Oaxaca, de apariencia benévola y pacífica, fuera capaz de consumar tales actos de barbarie, así como de devorar, literalmente, a sus víctimas como si se tratara de un caníbal: «Siempre estuvo solo, algunas veces lo llegamos a ver con mujeres, pero nunca tuvo una pareja. Lo único que a lo mejor podemos decir mal de él, es que le gustaba tomar de vez en cuando, pero no se ponía agresivo ni hacía escándalo» (NVINoticias, 21/V/21), comentó una de las vecinas que lo conocían.

Aunado a esto, la Fiscalía del Estado de México determinó que, pese a que se trata de un asesino serial, el inculpado no cuenta con ningún tipo de antecedente penal: “Dilcya García, fiscal central para la atención de los delitos vinculados a la violencia de Género, detalló en entrevista, que, como parte de la investigación, se consultó si el oaxaqueño contaba con algún antecedente penal en el Estado de México, pero no existió registro previo” (NVINoticias, 21/V/21). Ante su historial limpio y carente de antecedentes penales, distintos medios de información comenzaron a compartir una nota publicada en Facebook por un colectivo feminista de nombre “Las brujas del mar”, bastante conocido por su constante actividad en marchas y manifestaciones en contra de la violencia de género en la Ciudad de México, en la cual se dice lo siguiente:

“Mientras los medios de comunicación hacen de estos feminicidios un espectáculo y las personas se alimentan del morbo que les proporciona cada detalle expuesto del caso, que como analiza Rita Segato, sin ningún cuidado por la imitación que pueda producir en la gente. Al feminicida se le muestra como un monstruo, desmarcándolo de su categoría humana y por tanto de su responsabilidad como un hombre adulto consciente, poniéndolo como protagonista y convocando a otros hombres con su ejemplo. Andrés Mendoza no es un monstruo, dicho por quienes lo conocen, es un hombre “bastante normal” y en un país con 12 feminicidios diarios sí que lo es. No es un monstruo, es un hombre que odia a las mujeres, como los que abundan en este país. Muchas cosas deberían hablarse sobre lo ocurrido: ¿Cómo un hombre puede en este país asesinar a mujeres por 20 años en completa impunidad? ¿Cuál es la responsabilidad del Estado en este caso?”.

Como puede leerse, dicho colectivo hace énfasis acertadamente en la pornografía de la violencia que peligrosamente reproducen los medios de comunicación de problemáticas como estas, así como de sus funestas consecuencias que tal pornografía podría tener en la influencia de otros probables asesinos seriales en potencia. La civilización del horror en su máximo esplendor. De igual modo, cuestiona el papel que desempeña el Estado en este tipo de asesinatos; una entidad ineficiente que, con su omisión, promueve la impunidad y la ausencia de un Estado de Derecho para con las víctimas de violencia feminicida. Pero en lo que yerra rotundamente es en catalogar a estos asesinos como adultos “conscientes” y “bastante normales” que son capaces de asesinar a las mujeres porque las odian. ¡Nada más equivocado! Las personas, sean mujeres u hombres, que asesinan a mujeres porque las <<odian>> no necesariamente se encuentran “conscientes” de lo que hacen, ni tampoco son personas “normales” (primeramente, este colectivo tendría que definir qué es “normal”), de hecho, muchas de ellas desarrollan graves patologías mentales que las orillan a perpetrar asesinatos en un estado “no consciente”; la mente humana es sumamente compleja.

Mejor habría que preguntarnos, en lugar de apostarle de nueva cuenta a las medidas punitivas: ¿Qué orilló a que la persona feminicida odiara a las mujeres a tal punto de querer asesinarlas? Reformulando así la definición tautológica de que a las mujeres se les mata por el simple hecho de “ser mujeres”.

Gracias por su lectura.

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Facebook: Eros Ortega Ramos

Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

*El autor es licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana y actual estudiante de la Maestría en Estudios Políticos y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México