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Guillermo Lasso, el banquero que venció a la izquierda correísta y será el nuevo presidente de Ecuador

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Guillermo Lasso logró con éxito ampliar su base de votantes más allá de la derecha tradicional para superar a la izquierda correísta y convertirse, al tercer intento, en presidente de Ecuador. «Este es un día histórico, un día en que todos los ecuatorianos han decidido su futuro, han expresado con su voto la necesidad de cambio y el deseo de mejores días para todos», dijo Lasso ante sus simpatizantes reunidos en Guayaquil la noche del domingo. Ya antes de la campaña había alertado de la compleja tarea que le espera. «Recibiremos un país complicado, el gobierno nacional no tiene liquidez, apenas un saldo de US$400 millones en la reserva que representan apenas el 20% del gasto mensual del gobierno», le dijo a BBC Mundo durante la campaña electoral.

En el triunfo del exbanquero y empresario conservador de 65 años fue clave el descontento que genera el expresidente Rafael Correa, que patrocinaba a Arauz, entre los electores que no votaron por Lasso en la primera vuelta del 7 de febrero. Enfrente tendrá al correísmo con 48 asambleístas, lo que le obligará a ciertas concesiones que comenzaron en la campaña. Donoso añadió que el anticorreísmo como fuerza política tampoco es un grupo homogéneo y que Lasso deberá lidiar con intereses encontrados. Lasso es un conocido banquero y empresario ecuatoriano que participa en distintos conglomerados financieros.

En agosto de 1999 fue nombrado ministro de Economía, pero debido a las diferencias que tuvo con el entonces presidente Jamil Mahuad sobre cómo manejar la economía del país renunció un mes después. Bajo el lema «emprendimiento, innovación y futuro», Lasso dijo en la campaña que respetará el acuerdo del país con el FMI , excepto en un punto. « Lo que no vamos a hacer es a subir el IVA», dijo refiriéndose a una polémica medida que busca aumentar la recaudación fiscal de un país con altos niveles de déficit y deuda pública.

Qué propone

Cercano a las ideas del Opus Dei, Lasso, casado y padre de cinco hijos, sorprendió a la ciudadanía cuando durante la campaña electoral propuso que la escultura de Quito de la popular Virgen del Panecillo rotara para que no le diera la espalda a los ciudadanos del sur. Siempre ha sido un férreo opositor a cualquier propuesta de ley sobre la despenalización del aborto, incluso en casos de violación, pero en campaña se mostró abierto a escuchar a los ecuatorianos y a no imponer su visión e incluso habló de una posible consulta popular sobre el tema. En esa elección, Lasso se negó inicialmente a aceptar los resultados con acusaciones de fraude electoral. Sin embargo, el viraje político que hizo Moreno en el transcurso de su gobierno lo llevó a acercarse al actual mandatario, aunque se haya desmarcado del presidente en la campaña.

«Esta versión de Lasso 2021 para mí es la mejor, con sus pequeños problemas de salud, la caída que lo obligó a llevar bastón, es un candidato más humano, más rodeado de su familia, de sus hijos, como parte de un clan», concluye Ferrín. Lasso, quien se autodefine como un liberal que «cree en buenas ideas y no en ideologías», prometió poner fin a las políticas de izquierda impulsadas durante el gobierno de Correa.

Los retos

Lasso ha prometido estimular la economía aumentando la inversión extranjera e impulsando la producción de petróleo, la exportación más importante de la nación sudamericana. Lasso presume de su pasado como banquero, algo que lo alejaba de algunos votantes, para defender que él sabe cómo crear empleo y financiar empresas a través del sector privado y que ahora hará lo mismo desde el público. « No queremos improvisación y vamos a demostrar que tenemos capacidad, voluntad y experiencia», dijo Lasso durante la campaña, en la que explotó su experiencia y solvencia empresarial frente a su joven rival. Lasso es además firme en su defensa de la dolarización, que rige desde hace más de 20 años la economía del país y que es muy popular entre la población.

Sin embargo, Lasso se desmarca siempre de la crisis financiera de 1999 que llevó a esa dolarización, el llamado feriado bancario que aún está en el recuerdo de muchos ecuatorianos. Por si la labor de crear empleo, reducir la pobreza, que aumentó con la pandemia, y lidiar con la deuda no fuera suficientemente complicada, Lasso tendrá en contra a la Asamblea Nacional, lo que dificultará la gobernabilidad de un presidente que busca ahora trasladar al sector público sus éxitos financieros en el privado.