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Hace más de 50 años un hombre fue hallado muerto, ahora los científicos están a punto de saber su identidad

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En 1948, un hombre fue encontrado muerto en una playa de Adelaide, en Australia. Se encontraba tendido de espalda a la arena, apoyado en el malecón de Somerton Beach. de Somerton, como es conocido, ha causado revuelo en la localidad de Adelaine desde que se supo la noticia. Provocó mucha especulación el origen de este hombre.

Las personas aseguraban que era un espía, o un comerciante, o un participante de la Segunda Guerra Mundial. Derek Abbott, un profesor de la Universidad, es una de las personas especialmente tocadas por este misterio. Y le despertó tanto interés que volcó todos sus esfuerzos desde entonces a la exhumación del cuerpo del Sr. de Somerton para poder analizar su ADN y determinar así su identidad.

«Es importante que todos recuerden que el hombre de Somerton no es solo una curiosidad o un misterio por resolver. » «Hay personas que sabemos que viven en Adelaide, creen que pueden estar relacionadas», dijo. En su intento por encontrar familiares de el misterioso fallecido, el profesor conoció a su actual esposa, llamada Rachel Egan, quien precisamente es una de las personas a las que se refirió el mando policial como aquellas que «pueden estar relacionadas», ya que ella podría ser la nieta del Sr. El señor de Somerton fue hallado en la playa el 1 de diciembre de 1948.

Fueron dos personas que por la mañana estaban en ese lugar que tropezaron con el cuerpo. Cuando examinaron el cuerpo este no presentaba signos de violencia. El hombre de Somerton era robusto, de unos 40 a 50 años, de 5 pies y 11 pulgadas de alto, con ojos azul grisáceo y cabello castaño rojizo. Los músculos de su pantorrilla eran particularmente pronunciados, según dijo el taxidermista encargado de embalsamar su cuerpo.

Así, el cuerpo del hombre fue embalsamado para que la policía tuviera más tiempo para identificarlo, y se hizo un yeso de su rostro, para recordar cómo lucía. Así que sin más pistas los detectives entregaron el cuerpo para el entierro en junio de 1949. Se trata de las últimas palabras del poema «El Rubaiyat», del erudito iraní del siglo XI Omar Khayyam, arrancadas de un libro que luego fue entregado a la policía, mismo que, según el hombre que lo encontró, su abandonado en su automóvil el 30 de noviembre de 1948, un día antes de la muerte del hombre de Somerton. Uno de los detectives del caso, argumentando que el poema hace referencia a que hay que disfrutar la vida al máximo porque desconocemos que nos depare el futuro, reiteró la sospecha de que el hombre había tomado veneno «con intención suicida».

El primero fue rastreado y una mujer que vivía en el cercano suburbio de Glenelg, en Adelaida, misma que negó que conocer al hombre. Pero sí intrigó a Abbott que lo puso como acertijo a sus estudiantes de ingeniería en 2009. Abbott volvió a la mujer del teléfono. Entonces Abbott dio con la hija de él Rachel Egan.

Pero Egan fue adoptada a una edad temprana, por lo que no está al tanto de su vínculo potencial con el hombre de Somerton. Una de las teorías de Abbott es que el hombre de Somerton es el padre de Robin, pero su madre le dijo a la policía que no reconoció su rostro porque había conocido a otra persona y no quería complicar las cosas. Aún no saben quien fue el hombre de Somerton ni si en realidad están ligados a su figura. «Ya sea que sea pariente de uno de nosotros o no, lo hemos adoptado en nuestra familia, de todos modos, porque es él quien nos ha unido», dijo Abbott.