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MÉXICO: “Intelectuales orgánicos” sin credibilidad, cada día son menos…

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El ejercicio inédito de la libertad de réplica por parte del presidente López Obrador debería ser un catalizador al que ya deberían haberse acostumbrado; el ejercicio responsable de la libertad de opinión de cada uno de nuestros intelectuales orgánicos nunca existió y hoy sabemos que no será posible.

Por Raúl Caraveo Toledo                    @raulcaraveo

El viernes la conferencia matutina de la Presidencia de la República fue el marco para que el presidente le pusiera nombre y apellido a un sector de oposición beligerante y reaccionaria, en el mejor sentido de la palabra:

Héctor Aguilar Camín, Leo Zuckermann, Jesús Silva Márquez, Carlos Loret, Víctor Trujillo, Eduardo Ruiz Healy, Denise Maerker, Ciro Gómez Leyva; entre los más conspicuos personajes y sus medios como lo son    Imagen Radio, Televisa, Excélsior, Aristegui, Animal Político, Reforma, El Economista; sirvieron como tontos útiles para por enésima ocasión ser citados.

Citados como un coro o –dicho de otra forma- un nado sincronizado que reacciona de manera visceral a la primera manifestación que pueda servir de ariete contra el ejercicio del presidente Andrés Manuel López Obrador, no es la primera vez, pero si es la primera video exposición a nivel nacional desde el atril más importante de la nación. Ahora fue por la inconsistencia de las declaraciones de David Colmenares titular de la  Auditoria Superior  de la Federación en relación a las cuentas del Proyecto de NAIM que se construiría en Texcoco.

Sin duda tiempos de cambio, nunca antes un presidente tan denostado por un sector de la prensa en retirada; prensa del siglo pasado que se niega a cambiar o actualizar para encontrar lo más cercano a la objetividad de la información, opinión o periodismo; prensa integrada por una docena de auto denominados intelectuales que fueron privilegiados en extremo durante los últimos decenios del siglo pasado.

Tiempos de cambio, porque nunca antes se les había permitido la libertad extrema a sus dichos, pero como nunca antes un presidente de la nación había tenido una comunicación tan fluida, diaria y mediática con sus gobernados; hoy las conferencias matutinas de López Obrador son un referente internacional, y las respuestas –a bote pronto- también,  y la captación del mensaje –en términos sencillos y llanos- por parte de los ciudadanos también.

Quien alguna vez o veces haya asistido a actos de campaña de López Obrador en los 20 años pasados sabrá que es así como conecta con sus ciudadanos, su palabra es dardo que es inmediatamente comprendido y asimilado por cualquier persona, desde el más modesto trabajador de la construcción o el campo hasta el profesional más brillante.

López Obrador sigue siendo el mismo, la Presidencia de la República –constitucional- que lo empodera no lo mareo como ocurría en el pasado inmediato a otros presidentes; el mal del ladrillo. En aquellos tiempos tan cercanos pero a la vez tan lejanos ya.

Se ha documentado ya en libros todas las locuras de loa expresidentes de Calderón a Salinas de Gortari. Aborrecibles detalles de la ostentación, despojo y miserias de la calidad humana.

Las conferencias matutinas sirven efectivamente como control de daños, de respuesta inmediata y eficaz. Nunca antes ocurrieron, nunca antes hubo esta apertura, y las consecuencias son de catástrofe para los intelectuales orgánicos del siglo pasado, los ha vuelto paranoicos, es de entenderse si bien dejaron de percibir millones de pesos y sus deudas anteriores  ya eran inmensas, dejaron de tener empleos incluso y por si fuera poco dejaron de tener influencias palaciegas; hoy carecen de asideros, carecen de rating.

Desmantelar un sistema de gobierno corrupto y putrefacto trajo consecuencias inéditas, el desdoblamiento o decantación del gobierno por un sistema libre de corrupción e impunidad, y orientado al ahorro dejó damnificados que aún no entienden su papel en esta historia.

Intelectuales, periodistas, comunicadores, lectores de notas cortas, en fin; o lo que fueren, el equilibrio se rompió y –lamentable para ellos- ya no habrá vuelta atrás.

El ejercicio inédito de la libertad de réplica por parte del presidente López Obrador debería ser un catalizador al que ya deberían haberse acostumbrado; el ejercicio responsable de la libertad de opinión de cada uno de nuestros intelectuales orgánicos nunca existió y hoy sabemos que no será posible.

Cada día son menos.

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@raulcaraveo

*Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de la Facultad Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la  Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de  Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com  www.sinlineamx.com     www.gobernantes.com    www.revistadigitalqr.com.mx  www.todoincluidolarevista.com  www.noticaribe.com www.insurgentepress.com.mx  y en Chicago, Illinois en  www.laprensaus.com  y www.vocesmigrantes.us