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Nayib Bukele ordena apertura de cárceles tras ser acusado de negociar con pandilleros de la MS-13 en El Salvador

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En medio de la polémica en El Salvador por las supuestas negociaciones desde junio entre el gobierno del presidente Nayib Bukele y miembros de pandillas como la Mara Salvatrucha (MS-13), las autoridades gubernamentales abrieron el acceso en tres centros penales para probar que los reclusos no tienen privilegios.

La orden de Bukele surge luego de que una investigación de El Faro, que cita documentos oficiales y declaraciones de un líder de la pandilla, revelara alegados favores electorales al político a cambio de beneficios para los delincuentes.

El director de la Dirección General de Centros Penales (DGCP), Osiris Luna, convocó este viernes a la prensa para que constatara que el Gobierno mantiene las medidas en las cárceles de máxima seguridad como dispone la ley y que no se les están brindado privilegios a los pandilleros de la MS-13.

Los señalamientos

El reporte del medio local plantea que por meses, la administración de Bukele pactó la reducción de homicidios y apoyo electoral para Nuevas Ideas en 2021 a cambio de supuestas concesiones a los presos. El Faro hace referencia a informes de inteligencia penitenciaria y libros de novedades de dos cárceles de máxima seguridad, que prueban los supuestos intercambios entre el director de Tejido Social, Carlos Marroquín, y Luna, con líderes de la pandilla.

Según el informe del rotativo, “en 14 de las visitas participaron encapuchados que entraron a cárceles sin identificarse. Al menos uno de esos visitantes era un líder pandillero en libertad”.

El reportaje destaca que los privilegios iban desde acciones simples como permitir en las cárceles la venta de Pollo Campero, pizza, pupusas o golosinas hasta el traslado de algunos custodios que los pandilleros consideraban muy agresivos, así como la reversión, a mediados de este año, de la decisión tomada en abril pasado de juntar a miembros de pandillas contrarias en las mismas celdas.

De acuerdo con el artículo, el fin de presidente es que su partido Nuevas Ideas logre el control de la Asamblea Legislativa en las elecciones para elegir a los 84 diputados y 262 gobiernos locales en febrero próximo.

Hablan los reclusos

En medio del recorrido de los medios, uno de los reclusos, identificado como Baltazar de Jesús de la MS-13, dijo no saber nada de eso.

“La verdad como tenemos vario tiempo de estar sin comunicación, sin nada, no sabemos nada de eso (de las supuestas negociaciones)”, dijo a los periodistas el interno, según citado por la agencia Efe.

El convicto agregó que, desde abril pasado, no ven a sus familiares cuando los mezclaron, esto en referencia a las celdas compartidas con integrantes de otras pandillas como Barrio 18, facciones Sureños y Revolucionarios.

Josué Valladares, miembro de Barrio 18, señaló que los encarcelados en Quezaltepeque siguen los normas establecidas por la Dirección de Centros Penales.

José Peña, quien permanece en el Complejo Penitenciario en Izalco (occidente), emplazó a organismos de derechos humanos del país para que inspeccionen la cárcel.

“Necesitamos la presencia de derechos humanos en este lugar para que vean cosas que tal vez ellos desconocen referentes al maltrato, porque aquí hay bastantes compañeros que han sido golpeados”, reveló.

Agregó que varios de sus compañeros “han muerto a causa de las golpeadas y de enfermedades crónicas, por falta de atención (médica)”.

Qué dice Bukele

Bukele negó, mediante un tuit, los señalamientos.

“Nos acusan de violar derechos humanos de los terroristas. ¿Ahora dicen que les damos privilegios? Muéstrenme un privilegio. Uno solo”, compartió el mandatario desde su cuenta.

El presidente incluyó en el mensaje fotografías de la requisa, realizada a finales del pasado abril, en medio del aumento diario de asesinatos por parte de pandilleros. Como parte de las medidas tomadas por el Gobierno para controlar la situación, se ordenó recluir a los pandilleros las 24 horas, poner placas de metal en las puertas de barrotes para evitar la comunicación por medio de señales, así como mezclar a los pandilleros en sus celdas, independientemente, si eran de bandas rivales.