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¿Otra década perdida?: el desastre que el coronavirus está dejando en América Latina

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Desde el Río Bravo hasta la península antártica, los latinoamericanos esperan que con la llegada de la vacuna para el coronavirus vuelva el crecimiento de las economías. La CEPAL, la OIT y el BID aseguran que habrá una recuperación sustancial, pero no será igual en todos los países y no va a alcanzar para llegar a los niveles económicos de fines del 2019. Dicen que mucho dependerá de cuán eficiente sean los Estados para distribuir y administrar las vacunas, la capacidad de mantener los estímulos fiscales y otras líneas de ayuda directa para la reactivación y cómo reaccionen ante el descontento social que la crisis está generando. Hay tres países que saldrán mejor parados de la recesión pandémica.

En toda la región el crecimiento económico será de un moderado 3,7%. La mejora no será más que un «rebote estadístico», de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Y el Banco Interamericano de Desarrollo calculó que las exportaciones de bienes se contraerán entre un 13% y un 11%, afectando los ingresos de todos los países de la región. Lo que veremos será un «efecto rebote» en el que Perú tendrá la mayor remontada.

Después de cerrar este año con una brutal caída cercana al 13% causada también por una crisis política extrema, en 2021 las proyecciones marcan que crecerá alrededor de 9%. Mendoza es miembro del gabinete del gobierno de Francisco Sagasti, quien asumió la presidencia en medio de una profunda crisis política a mediados de noviembre. El tema de la confianza para la llegada de las inversiones que son esenciales para una salida rápida de la crisis afecta a todo el continente. Para la CEPAL, «si bien los importantes esfuerzos fiscales y monetarios realizados por los países han permitido mitigar los efectos de la crisis, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia han sido exacerbadas por los problemas estructurales que la región arrastra históricamente».

El BID señala que la región tuvo la mayor caída en las exportaciones de todo el mundo. «El impacto de la crisis se está atenuando. Sin embargo, persiste la inestabilidad y aún no se vislumbra un cambio de tendencia hacia una trayectoria de crecimiento sostenido», explicó Paolo Giordano, economista principal del Sector de Integración y Comercio del banco. «Uno de los impactos más importantes está en la tasa de desocupación de manera permanente», explica el director regional para América Latina y el Caribe de la OIT, Vinicius Pinheiro.

«Para los ocupados, lo que ha pasado fue una reducción de salario o del monto de horas trabajadas, es decir, es una crisis que afecta también a quienes mantuvieron su empleo». Los países que implementaron estímulos fiscales este año hicieron esfuerzos «formidables», señaló Pinheiro, «pero para el año que entra es fundamental cambiar el chip y mirar a la recuperación económica sostenible a largo plazo. No solamente para curar las cicatrices que han dejado la crisis, sino también para explorar oportunidades y, más importante, para tratar los elementos estructurales». «Es una crisis que llega a todos los sectores económicos y también estamos hablando de niveles de desocupación y desempleo sin precedentes en la historia», agregó.

El Caribe será la región con mayor contracción este 2020, con un 7,9%, y verá un crecimiento de 4,2% en 2021. Fuera del Caribe, los países más golpeados son Venezuela, con una caída estimada del 30%, seguida de Perú, con una contracción de 12,9% y Panamá, con una de 11%. Con el 8% de la población mundial, la región concentra alrededor de un tercio de los casos de Covid-19 del planeta. Y advirtió que como en esos años, el mayor problema sigue siendo la deuda.

Moreno explicó que durante la crisis financiera de 2008, la relación deuda/PIB en América Latina era de poco menos del 40% y, en los hechos, la mayoría de los mercados emergentes fueron los que impulsaron el crecimiento de la economía mundial. Pero la situación es muy diferente ahora, dijo, no sólo porque la contracción del PIB es «tremenda» en todo el mundo, sino porque la región ahora está más endeudada. El dato positivo remarcado por todos los analistas y sectores es que la salida de Donald Trump va a devolver a América Latina la relevancia que se merece en las políticas internacionales de Washington.