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Preguntas a quienes tienen a Emilio Lozoya

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Por Raúl Caraveo Toledo
@raulcaraveo

Hasta donde se negoció la libertad –bajo los hechos- de Emilio Lozoya hoy el procesado más cool, el procesado más light de la historia mexicana; si va llevar a  juicios a Calderón y Peña Nieto o terminará siendo una enorme bola de humo. Las expectativas son muy altas en la inmensa mayoría de los mexicanos aquí y en Estados Unidos.

La llegada de Emilio Lozoya y su eventual colaboración con la Fiscalía ha destapado innumerables reacciones; desde las que van de la indiferencia, a la defensa a ultranza; eso en el aspecto de medios de comunicación. Mientras, en el ciudadano común y corriente, el vulgo, la plebe, el grado de algarabía es notable. Para continuar me definiré como lo que soy, parte del vulgo, la plebe; escribo como una condición natural desde fines de los años 70´s no recibo dinero por mis publicaciones, por lo mismo me pública quien quiera, o –como ha ocurrido- deja de publicarme quien quiera. No me  molesta en lo absoluto pues conservo absoluta independencia y libertad.

Seré breve por respeto a editores y lectores.

Algunos analistas que escriben en medios del antiguo régimen defienden sin argumentos la inocencia de Emilio, como tienen poca forma o asideros otros mejor son indiferentes, ya los conocemos; Excélsior, El Financiero, El Universal, Milenio, Reforma, entre otros, llegan incluso, abro un paréntesis, a la defensa de las empresas productoras y comercializadoras de productos chatarra, así es su estulticia. Adjetivan el proceso a Lozoya como una cortina de humo o como una parte de uso político para fines electorales, y si efectivamente será un efecto demoledor en sus empatías por partidos políticos que antes los financiaron.

No vale la pena detenerse aquí, diariamente uno a uno van siendo reemplazados o despedidos de sus medios, si eran parte de la nómina son corridos diplomáticamente. Diario uno a uno; se van algunos a Estados Unidos apoyados en recursos de Estados y fundan empresitas de medios e ingresan al mundo digital. Creen que en EEUU o en las redes sociales son igual de tontos para comprar su verborrea, pero no.

En el otro extremo, en el de las gentes sin voz, sin influencia en medios, el de los comunes y corrientes hay otro sentimiento festivo y al mismo tiempo expectante; los mexicanos y mexicanas de México y radicados en Estados Unidos comparten la misma sed de venganza engendrada a lo largo de más de 80 años de un sistema desigual y arbitrariamente injusto.

Ayer en video conferencia con mexicanos radicados –desde más de 25 años- en Chicago pude corroborar el mismo sentimiento del interior de México. Un  sentimiento de esperanza porque se haga justicia hasta sus últimas consecuencias, no solo a Emilio Lozoya, sino a sus operadores y socios, así como a sus jefes inmediatos como Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari, es decir a la parte más alta del entramado, el vértice o punto donde confluyen todos los intereses origen y destino. El respaldo al presidente Andrés Manuel López Obrador ha crecido en México y Estados Unidos con nuestros connacionales  a partir de la lucha contra la corrupción e impunidad; ya hay suficientes pruebas de la voluntad necesaria; Rosario Robles y 50 empresas ligadas a la “Estafa Maestra”, Alonso Ancíra, pieza clave y vínculo con Carlos Salinas; Juan Collado, Tomás Zerón, César Duarte, León Trawitz, Idelfonso Guajardo, Luis Videgaray, Alberto Elías Beltrán, Miguel Ángel Osorio Chong, en fin, en todos los casos se ha vinculado a familiares y empresas coparticipes, congelado cuentas e investigado más y aún en acopio de información.

Sin embargo los ciudadanos quieren más, es necesario, es justicia; no es suficiente dejar el árbol sin ramas solamente, es necesario ir a la raíz de todo el problema. La exigencia es mayor y justificable, el gobierno de la 4T tiene una disyuntiva de proporciones enormes; si no llega a indiciar a los expresidentes Calderón y Peña Nieto será severamente cuestionado, perderá credibilidad. Hoy entró a un camino que no tiene retorno, la fuerza social que hoy tiene el presidente AMLO esta visiblemente sujeto al éxito del Maxi-proceso de Emilio Lozoya.

Lo que nos preguntamos a nivel de terracería el vulgo es si Emilio fue traído luego de negociaciones con la Fiscalía General de la República para ser colaborativo, primero no pisa la cárcel, llegando el 16 de julio es llevado a un hospital particular, cinco estrellas; “Hospital Ángeles del Pedregal” durante 15 días se repone de anemia y síndrome de Barrett, luego el 30 de julio le es instalado en el tobillo derecho un brazalete electrónico para vigilancia policiaca; dicen entonces que tendrá que firmar los días 1 y 15 de cada mes en el libro de procesados del Reclusorio Norte (pero parece que no)  pues enfrenta dos vinculaciones a proceso por delitos de operación con recursos de procedencia ilícita, delincuencia organizada y cohecho. Posteriormente no queda claro; ¿dónde será ubicado? ¿Qué movilidad podrá tener? ¿Qué alimentos podrá obtener? Si le serán permitidas todo tipo de visitas a su domicilio, si estará custodiado y se llevará el registro y grabación de sus llamadas telefónicas, que personas comparten la vivienda y ¿qué tipo de vivienda es?

Sin duda Alejandro Gertz Manero, Santiago Nieto Castillo u Olga Sánchez Cordero nos deben muchas respuestas.

Los ciudadanos merecemos la atención a las dudas que surgen de éste caso por las implicaciones que tiene. El diablo se esconde en los detalles.

Si a la información parcial, tendenciosa o nula por parte de los medios del régimen anterior se suma la poca información de-ta-lla-da de la Fiscalía General de la República, la Unidad de Inteligencia Financiera y de la Secretaría de Gobernación; podemos entrar en un campo de incertidumbre y desconfianza.

Hasta donde se negoció la libertad –bajo los hechos- de Emilio Lozoya hoy el procesado más cool, el procesado más light de la historia mexicana; si va a indiciar  juicios a Calderón y Peña Nieto o terminará siendo una enorme bola de humo. Las expectativas son muy altas en la inmensa mayoría de los mexicanos aquí y en Estados Unidos.

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@raulcaraveo

*Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de la Facultad Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la  Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de  Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com  www.sinlineamx.com     www.gobernantes.com    www.revistadigitalqr.com.mx  www.todoincluidolarevista.com  www.noticaribe.com www.insurgentepress.com.mx  y en Chicago, Illinois en  www.laprensaus.com  y www.vocesmigrantes.us