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SE VAN A DEJAR CAER…

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Por: MD Hugo Alday Nieto

Es de dominio público que, durante décadas en el futbol, en el box e incluso en el litigio, existen siempre contendientes que por un acuerdo en lo oscurito o por debajo del agua se dejan meter gol, se dejan caer en el cuadrilátero, o no se presentan a las audiencias, para perder “honrosamente en batalla”.

Sin embargo, dejarse caer equivale realmente a traicionar, a obtener un beneficio personal a cambio de hacer perder a tu equipo, de hacer perder a tus apostadores del ring o a tu cliente en un juicio.

Para algunos, la palabra prodosía es un término menos conocido que el de traición, pero no suena tan mal, ya que señala en su raíz la esencia misma de un acto de comercio ilícito y contrario a los buenos usos y costumbres; es decir, “dar algo o a alguien a cambio de otra cosa”. El término “traición” viene del latín “traditio”, que en su raíz también conserva la idea de “acción de entregar”, “entregar algo o a alguien, pero que se encuentra plasmada una carga negativa en el consciente colectivo.

Esta práctica es tan antigua como lo son las conquistas y las guerras de anexión de territorios desde el inicio de los tiempos marcados por Herodoto en “Los Nueve libros de la Historia”. El año 480 a.C., tiene un especial lugar la historia la traición de Efialtes al pueblo espartano según se narra en el Libro VII de Herodoto, en donde este deforme personaje entrega a su pueblo al revelar el paso secreto de las Termopilas al Rey-Dios Jerjes, quien masacró a los espartanos.

Como pruebas más recientes de estas prácticas, ya documentadas en asuntos políticos y de guerra del imperio Romano, podemos recordar las Guerras Dacias o Dácicas en el S. I d.C., en las que Roxolanos y Sármatas traicionaron al rey Decébalo a cambio de acuerdos para dejarse caer con el emperador Marco Ulpio Trajano.

Lo mismo sucedió una y otra vez a lo largo de la historia universal, en donde la política se empaña de traiciones o de prodosías, en las que algunas personas, entregaron a sus pueblos, a sus militantes y seguidores, a cambio de treinta monedas. De la misma manera en que Judas entregó a su maestro.

En los próximos meses, habremos de atestiguar con claridad a los que se van a dejar caer en Quintana Roo entregando a sus partidos a la ruina a cambio de unas plazas, así como a los traidores o esquiroles que tratarán de romper alianzas y acuerdos para obtener beneficios económicos personales, sin reparo de conciencia alguno.

Algunos historiadores de Roma, coinciden que el mismo Julio César decía constantemente aborrecer la traición pero adorar los traidores que se dejaban caer a su favor, y así, con traidores o sin ellos, la vida siguió…como siguen las cosas que no tienen mucho sentido…

Gracias por su lectura.

*Hugo Alday Nieto es licenciado en derecho por la Universidad La Salle del Pedregal, Maestro en Derecho por la Universidad del Anahuac del Mayab, Master Internacional en Propiedad Intelectual, Industrial y Derecho de la Competencia por la  Universidad de Alicante, España. Experto en arbitraje de nombres de dominio y marcas por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Cuenta con publicaciones especializadas en derecho en Mexico y el extranjero, donde destacan colaboraciones con Porrúa, UNAM, ASIPI, AMPPI, INDAUTOR, Marcasur, la Universidad de Alicante y otros. Ha representado al estado de Quintana Roo en la protección de marcas turísticas y logró mediante controversia constitucional la denominación de origen del Chile Habanero de la Península de Yucatán en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se desempeña como secretario técnico del Municipio de Benito Juárez y es diputado federal suplente. Actualmente escribe para www.grupopiramide.com.mx; www.Cancunissimo.mx; www.ruptura360.mx
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