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Traficante de personas narra cómo funciona su negocio ilegal

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Antes de subirse al bote en el que realizaría ese cruce clandestino, Shafiulla llamó a sus familiares en Afganistán para decirles que estaba en camino hacia Europa y que se encontraba bien. Al menos cuatro de los hombres que iban en la embarcación -incluyendo a Shafiullah- fueron enviados por un contrabandista en particular, quien accedió a hablar con la BBC bajo condición de anonimato. Elham Noor habló sobre cómo lleva sus negocios ilegales y cómo se siente cuando sus clientes mueren durante los peligrosos viajes que él organiza.

Riesgo y culpa

La BBC le preguntó a Noor si se sentía culpable por la gente que se había ahogado o si era responsable por sus muertes. « Dos de los cuerpos del barco fueron recuperados, mientras que otros dos permanecen desaparecidos», señaló el contrabandista. « Pueden ser arrestados y deportados por la policía. » .

Crimen organizado

Noor es uno de los muchos contrabandistas de personas que opera de manera abierta y libre en la capital de Afganistán, Kabul. Él promociona sus servicios con cifras que señalan una alta tasa de éxito en su traslado de personas a Italia, Francia y Reino Unido, debido a sus buenas conexiones con otros criminales. « Tenemos contactos entre contrabandistas. » Naciones Unidas informó que 2,7 millones de afganos viven fuera del país como refugiados.

Noor no necesita publicidad. Muchos jóvenes afganos buscan a un contrabandista que ya haya enviado a gente fuera de la región y Noor ha estado en este negocio por mucho tiempo.

«Quiero ver su cuerpo»

Incluso el padre del contrabandista visitó a los familiares, en compañía de unos ancianos, para presentar sus condolencias. El viaje de Shafiullah tenía como objetivo encontrar una mejor vida en Europa occidental. Veía que no había futuro para él en la ciudad de Jalalabad, en el este de Afganistán, y contactó a Noor para que lo llevara a Italia. Le pagó al contrabandista US$1.000 como cuota inicial, mientras se iba juntando con otros migrantes y se movía de un lugar a otro en carro, camiones y a veces a pie.

Shafiullah cruzó Irán y llegó a Turquía. Noor dijo que le había devuelto la plata a la familia de Shafiullah -dato que fue confirmado por la BBC- y a los otros cuyos viajes se habían interrumpido.

Negocios lucrativos

«Cobramos US$1.000 desde Afganistán hasta Turquía. Desde Turquía hasta Serbia es US$4.000. Desde allí hasta Italia es US$3.500. » Noor gana entre US$3.000 y US$3.500 por cada migrante que llega a Italia.

Y todo lo que tiene que hacer un contrabandista es levantar el teléfono, arreglar una transferencia de dinero y sobornar a algunos miembros de las autoridades afganas, según señala. Él nunca se reúne con sus clientes en persona, a menos que se trate de un amigo o un familiar. Noor confía en su reputación para atraer a sus clientes y desconfía de hablar con extraños. La BBC tuvo conocimiento de otro contrabandista que abandonó el negocio, pero regresó a él un año más tarde.

Casas seguras

El hombre admitió que los migrantes se enfrentan a un viaje peligroso e ilegal, en el que viajan sin documentos. Usualmente, Noor aconseja a los migrantes no llevar más de US$100 en efectivo. «No me responsabilizo si los agarra la policía, pero si son secuestrados por milicianos o grupos armados entonces se paga un rescate por ellos», explicó Noor. Este país es donde confluye la mayoría de los afganos que quieren llegar a Europa.

Huyendo de los talibanes

Comenzó el camino en la ciudad de Nangarhar, en el este de Afganistán, a principio de este año. Y le contó a la BBC su difícil camino, que tiene como destino Italia. Aunque él no fue enviado por Noor, tiene mucho para decir sobre los contrabandistas. « Me quedé ahí por un par de meses, trabajando en hoteles para conseguir algo de dinero para pagarle a los contrabandistas», contó Shah.

La ruta del Mediterráneo Oriental, que involucra cruzar el mar entre Turquía y Grecia, es muy popular entre los afganos. La Agencia Europea de Fronteras estima que cerca de 14.000 personas cruzaron hacia Europa a través de esta ruta en los primeros ocho meses del año. Y de ellos, una cuarta parte serían afganos.

«No pueden ayudar»

Shah no está seguro de si va a llegar a Italia, pero no está de humor para llamar a los contrabandistas en Afganistán para que le ayuden. «Los contrabandistas no tienen manera de conseguir ayuda, porque le tienen miedo a la policía. » « Me tocó ver morir personas de sed. Los otros migrantes no lo pueden ayudar, porque si le das agua, luego podrías enfrentar tú una situación similar», De acuerdo a la organización Internacional de Migración, al menos 672 personas murieron en el mar Mediterráneo este año.

«Muchas personas mueren. » Pero no hay un atajo para los afganos más desesperados. Después de la explosión de una bomba en la embajada alemana en Kabul en 2017, que mató al menos 150 personas, la mayoría de los países europeos cerraron sus centros de solicitud de visas en Afganistán, lo que hace los viajes legales a Europa un problema. Esto lo único que ha hecho es incrementar el número de personas que buscan a los contrabandistas como Noor, más allá de los riesgos.

De migrante a contrabandista

Alguna vez, Noor vivió una situación similar. Su padre le pagó US$5.000 a los contrabandistas. « De hecho me vi obligado a saltar desde un tren en movimiento», recordó Noor. «Yo le presentaba migrantes a otros contrabandistas en el campamento de Calais. »

Ese fue el momento en que Noor comenzó su negocio del tráfico humano. Noor finalmente llegó a Reino Unido y continuó trabajando con contrabandistas. Pero a los 21 años, cuando se dio cuenta que la policía estaba detrás de él, viajó de regreso a Afganistán. Algunos de los migrantes que alcanzaron a llegar a Europa a través de la red de Noor, comenzaron a pasar sus datos.

«Más allá de la incertidumbre y lo difícil del camino, la gente sigue confiando en mi para llegar a estos países», señaló. Unas 100 personas que confiaron en Noor para llegar a otros países están actualmente en camino, pero él estos serán los últimos.

¿Fin del camino?

La tragedia en el lago Van le ha pasado factura a la conciencia de Noor.