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“Un policía que perdía el control”, lo que se sabe de Derek Chauvin, el exagente acusado por la muerte George Floyd

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El nombre de Derek Chauvin está indisolublemente unido a la ola de protestas que ha sacudido decenas de ciudades en Estados Unidos desde hace más de una semana.

Su rostro le dio la vuelta al mundo gracias al video que muestra los últimos minutos de vida del afroestadounidense George Floyd.

Chauvin es el agente de policía que durante casi nueve minutos mantuvo impasible su rodilla sobre el cuello de Floyd, manteniéndolo sometido mientras este, en el piso, decía “no puedo respirar”.

El fatal episodio, ocurrido el 25 de mayo, ha trastocado la vida social y política de Estados Unidos, alimentando el debate sobre el racismo y cuestionando la actuación de los cuerpos policiales ante la comunidad afroestadounidense.

Chauvin -quien este lunes debe comparecer ante el juez por primera vez- fue expulsado de la Policía de Minneapolis y ahora se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad mientras enfrenta cargos de asesinato en segundo grado y homicidio imprudente.

En el estado de Minnesota, el cargo de asesinato en segundo grado (second-degree murder) exige a la Fiscalía probar que Chauvin tenía la intención de matar a Floyd o que lo mató mientras llevaba a cabo otro delito. En caso de comprobarse, podría llevar a una pena de prisión de hasta 40 años.

En cuanto al cargo de homicidio imprudente (second-degree manslaughter), el estatuto de Minnesota establece una pena de prisión de hasta 10 años para quien cause la muerte de otro por negligencia al crear un peligro no razonable y arriesgarse de forma consciente a causar la muerte o un gran daño físico a otra persona.

La Fiscalía presentó también cargos por complicidad e instigación contra los otros tres exagentes que estaban en la escena: Tou Thou, Thomas Kiernan Lane y J. Alexander Kueng, quienes permanecen detenidos.

Pero, ¿qué se sabe de Chauvin, este expolicía que de acuerdo con la acusación fiscal actuó “con una mente depravada, sin respeto por la vida humana”?

Muchas quejas, pocos castigos
Derek Chauvin, de 44 años, había estado trabajando en el Departamento de Policía de Minneapolis por casi 19 años.

Durante ese tiempo, se abrieron en su contra al menos 17 investigaciones, según información del departamento de Asuntos Internos de ese cuerpo policial.

Sin embargo, solamente en dos casos hubo consecuencias para él: recibió dos cartas de reprimenda.

En teoría, el cierre de los casos sin sanciones indica que las denuncias no pudieron ser comprobadas.

Aunque la cifra de 17 denuncias puede parecer elevada para algunas personas, Maria Haberfeld, quien trabaja en temas de entrenamiento y disciplina policial en la Facultad de Derecho de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, destacó que no se trata de una cifra tan alta.

El promedio de quejas presentadas en contra de Chauvin equivale a menos de una por año, una cifra que no es inusual en el caso de los policías que se dedican a patrullar las calles, según explicó la experta a The New York Times.

Pero, ¿en qué consistían estas denuncias?

El informe de la Policía de Minneapolis no revela el motivo de los procedimientos. Sin embargo, Communities United Against Police Brutality (Comunidades unidas en contra de la brutalidad policial), una ONG de Minneapolis que lleva su propio registro sobre las denuncias por abusos policiales, ofrece algo más de información.

Esta organización registra un total de diez casos en los que aparece involucrado Chauvin. En siete de ellos, que según la base de datos de esta ONG terminaron sin aplicación de ninguna medida disciplinaria, no se especifica cuáles eran las causas.

En los otros tres, por los cuales se señala que el ahora expolicía recibió una reprimenda de sus superiores, los motivos son uso de lenguaje y tono humillantes.

La prensa estadounidense ofrece detalles sobre un caso de 2008 en el que Chauvin acudió a un llamado por una denuncia de violencia doméstica y terminó disparando e hiriendo al supuesto agresor, identificado como Ira Latrell Toles.

De acuerdo con la versión de la prensa local, Chauvin entró en el baño de la vivienda y allí forcejeó con Toles, que supuestamente tomó la pistola del policía, quien terminó disparándole en el abdomen mientras forcejeaban.

Entrevistado por la web The Daily Beast, Toles dijo que aquella noche los policías entraron sin anunciarse en el departamento, por lo que él corrió a esconderse en el baño, donde -según su versión- “Chauvin entró y comenzó a darle golpes a los que él respondió de igual manera“.

Toles, sin embargo, dice no recordar haber tomado el arma ni el momento en el que le dispararon.

Tras el incidente, según la versión de The Daily Beast, Chauvin y el resto de agentes que participaron fueron puestos en permiso remunerado mientras se realizaba una investigación interna, tras la cual fueron reincorporados al servicio.

Un jefe de seguridad rudo
En paralelo a su trabajo policial, Chauvin trabajó durante unos 16 años como encargado de seguridad de la discoteca El Nuevo Rodeo en Minneapolis, un local donde también tuvo un empleo George Floyd, aunque no está claro si llegaron a conocerse.

Según le contó Maya Santamaría, la expropietaria del local, al diario Star Tribune, Chauvin trabajaba allí casi todos los fines de semana y se convirtió en el principal responsable de la seguridad.

Santamaría aseguró que Chauvin y ella eran amigos, pese a lo cual tuvo que llamarle la atención por quejas de los clientes.

Indicó que Chauvin se volvía rudo con facilidad y que no estaba cómodo los martes, cuando el local se abarrotaba de clientes mayormente afroestadounidenses.

“Yo lo he visto en acción. Lo he visto perderlo (el control) y le ha llamado la atención. Le he dicho que la forma en la que a veces se comporta es innecesaria e injustificada. Él simplemente pierde el control”, señaló.

Pese a estos antecedentes, Santamaría asegura que cuando vio el video del arresto de Floyd no podía creer que Chauvin estuviera actuando de esa manera.

“Yo le gritaba a mi teléfono, diciéndole a Chauvin que lo soltara. Es horrible. No hay palabras para describirlo. Tras conocer a Chauvin, no puedo creer que no tuviera la humanidad de escuchar a este pobre hombre rogando por poder respirar y por su vida”, contó Santamaría a la cadena CNN.

Vendedor de bienes raíces

Más allá del campo de la seguridad, Chauvin trabajó como vendedor de bienes raíces, para lo cual tenía una licencia registrada con una dirección de la localidad de Apple Valley, ubicada a unos 30 kilómetros de Minneapolis, según informó el Star Tribune.

Esa licencia, sin embargo, no se encuentra activa en estos momentos, lo que sugiere que probablemente no estuviera trabajando en ese sector recientemente.

Quien sí se dedica a los bienes raíces es la esposa del expolicía, Kellie Chauvin.

La pareja se casó en junio de 2010 pero ahora está en camino al divorcio.

Según un comunicado divulgado el 30 de mayo por el despacho de abogados Sekula Law Firm, Kellie Chauvin solicitó la disolución de la unión y se encuentra “devastada” por la muerte de George Floyd.

“Ha habido una ruptura irreparable de la relación matrimonial” por lo que “el matrimonio no puede salvarse”, se argumenta en la petición de divorcio.

En el documento, obtenido por BBC Mundo, se indica que la pareja no tiene hijos en común y es propietaria de dos viviendas, una en Oakdale (Minnesota) y otra en Windermere (Florida).

Según contó Kellie en 2018 a la web TwinCities.com, la pareja se conoció un día que Derek fue a llevar a un detenido a hacerse un examen de salud a un hospital donde ella trabajaba.

Tras llevarse al sospechoso bajo arresto, Derek regresó al hospital y la invitó a salir.

El expolicía se convirtió en su segundo marido.

“Debajo de todo ese uniforme, él es solo un blandito. Es tan caballeroso. Aún me abre la puerta y me coloca mi abrigo”, comentó Kellie en la entrevista realizada con motivo de su candidatura al concurso de belleza Señora Minnesota 2018.

“Después de mi divorcio, yo tenía una lista de exigencias en caso de que alguna vez fuera a entrar en una nueva relación y él cumplía con todas”, agregó.

Pero esos eran otros tiempos.

De acuerdo con los documentos de divorcio, Kellie ahora prevé cambiar su nombre y no solicitará ningún tipo de pensión por manutención, rompiendo así todo vínculo entre ellos.

Mientras tanto, Chauvin espera a su juicio en la prisión estatal de Oak Park Heights, la cárcel de mayor seguridad de Minnesota.

Pese a la indignación que hay en las calles y a la airada reacción que ha causado el video de la muerte de George Floyd, el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, advirtió que no será un caso fácil y que su equipo trabaja el caso en profundidad.

“La razón por la que esto es importante se debe a que cada vínculo de la cadena acusatoria debe ser fuerte. Lograr una condena será difícil”, apuntó el miércoles 3 de junio, y destacó que solamente uno de los actuales fiscales en ese estado ha logrado una condena contra un policía.